Estamos atrapados entre Stallman y Zuckerberg

Publicación diaria sobre tecnología y negocios creada por Álex Barredo, redactor de tecnología en La Vanguardia.

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El fanatismo de unos y el ansia de dominio de otros no deja lugar para la web abierta. Somos las personas de a pie los que tenemos que hacerlo.

The Sorcerer's Code

Richard Stallman’s quest to save us from a web of spyware—and from ourselves

https://www.psychologytoday.com/articles/201611/the-sorcerers-code

https://news.slashdot.org/story/17/05/06/0258204/how-psychology-today-sees-richard-stallman

Contenido

Que Richard Stallman tiene razón es algo muy difícil de cuestionar. 31 años después de la creación de la Free Software Foundation, las palabras del experto van cogiendo un color de vaticinios cumplidos y de predicciones acertadas.

¿Entonces, por qué no le hacemos caso? Pues sinceramente, es difícil de decir. A nivel personal soy una persona que comprende los problemas y comparte las soluciones propuestas por Stallman, simplemente está muy, muy, muy abajo en la lista de cosas que me preocupan en mi día a día. — Estoy seguro que a muchos de vosotros os pasa lo mismo.

Para los que no conozcan a Stallman, cito una frase que recojo en Slashdot, donde su colaborador Eben Moglen, un profesor universitario de derecho en Columbia afirmaba que las enseñanzas, o las ideas de Stallman están centradas en “la idea del copyleft, y la proposición de que la libertad social y política no puede darse, no puede ocurrir, en una sociedad donde no existe la libertad tecnológica”.

Hoy también es difícil discutir con la siguiente frase: “el código abierto ha triunfado”. No solo empresas como Microsoft han dado un giro de 180 grados con respecto a su tratamiento del código, liberando docenas de proyectos y colaborando en abierto con otras compañías. Apple incluso es ahora una gran colaboradora.

Eso sin contar con al nivel de colaboración en abierto que empresas como IBM, Google, Facebook, etc. que crean y distribuyen herramientas, fundan eventos y publican artículos científicos de forma constante sobre nuevas tecnologías y software.

En 2017 el sistema operativo más usado del mundo, de la historia, es Android, que es de código abierto. La gente que vivió el avance de los ordenadores personales bajo un modelo ampliamente privativo, que balbuceaba sobre cómo el año que viene sería el de Linux en el escritorio, creo que no se lo imaginaba.

Y es que Android es código abierto pero con algunos asteriscos, con un puñado de ellos en concreto como ya hemos comentado en mixx.io en otras ocasiones.

Y son esos asteriscos precisamente donde reside lo que dice Stallman, y bueno, tantas otras grandes mentes. Ojo, no es que no haya grandes mentes en el otro lado de la “conversación” por decirlo así, que piensan que el software abierto y libre no es tan necesario.

Los asteriscos que mencionaba sobre Android son, muchos.

  • Google controla, dirige y gestiona el proyecto de forma monolítica e independiente, haciendo poco o ningún caso a la comunidad.
  • Las diversas agencias de protección al consumidor de Europa, Estados Unidos, India o Rusia tienen investigaciones abiertas sobre el mismo.
  • Las operadoras y fabricantes que se sirven de él no pueden ser más que calificados de esclavos voluntarios, válgame el oxímoron. — No hay otra opción realista para estas empresas en el mercado de smartphones que Android.
  • Android es realmente una puerta para los productos de Google en vez de un juego de APIs liberado.

Y aquí es donde quiero volver a Stallman repitiendo que sí, tiene razón. Sus palabras son tan filosóficas como tecnológicas. Es decir, en el seno de sus razonamientos hay un componente social. Y es ahí donde creo que Stallman falla.

Dicho sin tapujos, es un fanático. Un fanático sin capacidad de compromiso, la mayoría de sus charlas son derivas raras donde el mensaje se diluye y pierde fuerza. Sus opositores son capaces de generar un contra-mensaje muy eficaz.

En este sentido me recuerda a Snowden. ¿Tiene razón Snowden en que la vigilancia masiva a través de las telecomunicaciones ejercidas por los estados es preocupante y nos ata a los ciudadanos? Sin ninguna duda.

¿Tiene razón Snowden diciendo esto rodeado de otro fanático como Julian Assagne que ha tomado las riendas de Wikileaks para ejercer una guerra personal, echando al resto de sus fundadores? ¿Podemos confiar en el mensaje de alguien mantenido a salvo en un hotel de Moscú por miembros de la misma agencia de seguridad que hackean de forma constante a políticos de democracias liberales?

Como veis, es fácil es turbar el mensaje de Snowden o de Stallman. Tienen razón, para ser el líder de una causa tan grande se necesita mucho más carisma, en cierto sentido más valentía y un don para los juegos políticos.

No hace falta ser Martin Luther King, o ser Ghandi, o visto desde el punto de vista del carisma no hace falta ser Elon Musk o Steve Jobs. Pero estos cuatro tenían una causa, un mensaje que transmitir, y supieron transmitirla. — Stallman no sabe hacerlo.

Él mismo admite que no está aquí para hacer amigos, pero si tenemos a líderes como él marcando la agenda, pues mal vamos.


A futuro, quizá el punto más clave para la evolución de la democracia es mantener que la web permanezca un lugar abierto, seguro, descentralizado y cifrado. Aquí Tim Berners Lee, el científico que la creó hace ya 28 años sigue haciendo una buena labor, pero no está siendo lo suficiente severo.

Tenemos una web que desaparece en países donde los móviles son el principal medio computacional como India o China, tenemos un sistema web fácilmente censurable y continuamente censurado por países como Rusia, Turquía, China, Corea del Norte, etc. Incluso las democracias occidentales tantean de forma más o menos profunda con los protocolos en nombre de la seguridad.

Imaginad un Elon Musk de la web, hace unos años podríamos asumir que los fundadores de Google iban a ejercer ese papel, pero a día de hoy está claro que no.

Facebook y Google emplean sus recursos para mantenernos en sus servicios. No excluyen otras plataformas, pero cada minuto en Facebook es un minuto que no pasamos consumiendo contenido fuera, distribuido, utilizando protocolos abiertos.

Es importante todo el código que Facebook y Google liberan, sin duda, pero son más importantes los protocolos que hacen que la web encaje, funcione y opere.

Los creadores de Signal como protocolo de cifrado de comunicaciones, los desarrolladores de Ethereum como herramienta de verificación y computación distribuida, el proyecto Wikipedia, la fundación Mozilla, y muchas más organizaciones están haciendo mucho más por una sociedad mejor, una sociedad abierta y más justa a través de medidas tecnológicas que Richard Stallman. Pero vaya, a años luz.

Curiosamente estarás escuchando esto en un podcast, uno de los últimos métodos de distribución de contenido abierto de Internet. Uno que curiosamente está liderado por Apple.

O quizá estés leyendo la transcripción de este texto en la web de mixx.io, donde publico con WordPress en código abierto, utilizando un diseño hecho por mí mismo con Bootstrap, que es un sistema de interfaces web libre, y cuyas conexiones mantengo seguras gracias a LetsEncrypt, un proyecto para que cualquier dominio pueda tener conexiones cifradas HTTPS de forma gratuita encabezado por Mozilla.

Y a la vez que hago esto y que me esfuerzo por mantener la información que os envío por canales libres, también subo mis audios a YouTube, también comparto los textos en Twitter. Utilizo software privativo para escribir y publicar.

Todas las mañanas miles de personas se despiertan y leen mixx.io en sus clientes de correo electrónico. Lejos de que un cambio de algoritmo de Facebook, de YouTube o de Google alteren el alcance de lo que publico.

No es tanto las herramientas que utilizamos para crear como las que empleamos para distribuir lo que creamos.

Mi conclusión es que la libertad en la web no puede quedar en manos de un fanático como Stallman, tiene que quedar en manos de todos.

Quizá hace tiempo que no publicas nada en tu propio blog, o que no escribes nada en una plataforma tuya, propia, libre. — Hoy todo lo escribes y fotografías se queda en Instagram, en Snapchat, WhatsApp, en Facebook o en Twitter.

Sin ninguna duda haces bien —que nadie te diga lo contrario— pero podemos hacerlo mejor.

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